Esta chica con cara de pura inocencia se dejó hacer. No puso pegas. Él empezó a metérsela y ella lo aguantaba todo, cada embestida. Se veía cómo se iba perdiendo, la mirada se le nublaba con cada golpe de cadera. Él no paraba, la tenía contra la cama y seguía dándole toda la noche. Al final, cuando ya no podía más, él sacó la polla y le soltó una buena carga directa en el vientre. Ella quedó hecha polvo, sin fuerzas ni para moverse.
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