La fiesta sigue al fondo, pero a Lulu Chu le importa una mierda. Toda su atención está clavada en la enorme polla de Mick desde el primer segundo. Tiene esa mirada, como si hubiera encontrado lo que realmente buscaba. Es un escenario interracial que va directo al grano. Se arrodilla sin dudarlo ni un momento, envolviendo sus labios primero alrededor del glande. Su boca trabaja a tope, subiendo y bajando con un ritmo que solo busca tragarse el máximo posible de esa polla negra y gruesa. Se nota la tensión en su cuello, pero sigue adelante, metiéndosela más hondo cada vez. La mamada se pone guarra enseguida... Hay saliva por todas partes, lubricándole la verga mientras usa ambas manos para trabajar la base.
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