La escena empieza con ella ya de rodillas, sin opción alguna. La fuerzan a meterse una polla gruesa en la boca, atragantándose cuando le golpea el fondo de la garganta... No es nada suave, es agresivo y duro. El tipo no afloja, empujando su cabeza hacia abajo hasta que su nariz se hunde en su vello púbico. Se ve el hilo de saliva colgando de sus labios, ensuciándole toda la verga. Luego le da la vuelta, doblando su cuerpo sobre algo duro como una mesa o el brazo del sofá. Ni se molesta con lubricante, solo escupe en su mano y se frota antes de alinearse. El primer empujón le saca un jadeo—es un ajuste apretado y ella no estaba lista para eso. Esto es anal puro, duro e implacable. El ritmo es brutal, aquí no hay preámbulos lentos.
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